El hilo rojo – Te acercará al amor de tu vida de verdad ¡El amor más puro!


La leyenda del hilo rojo

Existe una leyenda que cuenta que todos estamos interconectados con algunas personas del mundo. No hace falta que estén cerca de ti, ni que los vayas a conocer a todos juntos, pero siempre habrá una conexión entre vosotros, y cuenta la leyenda que cada noche un abuelo va por cada recién nacido atándoles un hilo rojo entre los dedos y decidiendo su futuro.

Esta leyenda proviene de oriente y empezó por la relación entre la arteria ulnar que conecta el dedo meñique con el corazón. Significa la conexión total entre personas y el amor más puro, ese amor que nunca se va a romper. Almas gemelas que tienen el placer de conocerse y no dejarse ir jamás.

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No te pierdas la leyenda completa:

“La leyenda cuenta que hace muchos años, existía un emperador que se enteró que en una de las provincias de su reino residía una bruja que poseía muchos poderes, y que sobre todo destacaba por una de sus capacidades: poder ver el hilo rojo del destino de las personas.

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El emperador, decidió contratar a la bruja para saber más acerca de su futuro. Una vez en el reino, la bruja le pidió al emperador que encontrara el extremo del hilo que llevaba atado al meñique y que le llevaría hasta el lugar donde se encontraba su futura esposa. La bruja empezó con sus rituales, siguiendo el hilo hasta encontrar su final.

Buscando llegaron a un mercado, ahí justamente se acabó el hilo rojo. Había una campesina con un bebé en sus brazos, pero cuando la bruja le comentó al emperador que el hilo se acababa ahí, el emperador se enfadó. No podía creer como se había dejado engañar por una bruja, ¿cómo iba a ser una campesina su esposa?

Preso de su enfado, el emperador ordenó que le cortaran la cabeza a la bruja, y empujó a la campesina hasta tirar al bebé al suelo. La pequeña niña empezó a llorar y a sangrar en la frente, pero al emperador no le causó ningún tipo de malestar.

Pasaron los años y el emperador seguía sin esposa, así que decidió desposar a la hija de un general muy poderoso. Cuando la joven llegó al reino y levantó su velo, el emperador no podía creer lo que veían sus ojos, tenía la cicatriz en el mismo lugar que el bebé que cayó años atrás. Era ella y iba a convertirse, tal y como vaticinó la bruja, en su esposa”.

Un claro ejemplo que nos hace ver que el destino sí que existe y que todos estamos conectados con ciertas personas, aunque no nos gusten o no sean lo que nosotros esperamos. De las personas con las que estás conectado no te puedes librar y tarde o temprano llegarán a tu vida. No intentes cerrarles la puerta ya que el hilo rojo ya os une.



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