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OPINION: El gobierno y la inflación


POR DARIS JAVIER CUEVAS.
Para ECOS DEL SUR

Desde la antigüedad, al exceso de la existencia abundante de Oro y Plata, como medio de pago, siempre se le atribuyó una incidencia en los altos precios en la economía. Sin embargo, la evolución de los precios ha estado vinculada a múltiples factores que responden al comportamiento del ciclo económico que definían los niveles de inflación, en particular los periodos de recesión en el cual los precios tienden a subir o a bajar.

Pero resulta que la principal preocupación de la economía era el desempleo y no la inflación, la cual se afianza con Keynes desde mediado del siglo XX, lo que en la práctica le permitía a los gobiernos, a través del banco central, emitir billetes y monedas sin ningún control para lograr sus objetivos de populistas. Pero la inestabilidad de precios y los efectos perturbadores de la década de los setenta es lo que obliga a dar una mirada de preocupación para que los gobiernos y los bancos centrales se fijaran en los niveles de inflación para evitar prolongados periodos de desequilibrio macroeconómicos e iniciar la lucha antiinflacionaria como objetivo primario de la política económica.

Pero ¿Qué es la inflación? ¿Qué es una estabilidad de preci! o? los diferentes autores definen a la inflación como un aumento continuo y generalizado de los precios de los bienes y servicios en una economía. En adición, el incremento de los precios debe ser sostenido y que el impacto de este produzca una disminución del poder adquisitivo del dinero.

En cuanto a la estabilidad de los precios, esta se refiere a que en un determinado periodo los precios de los bienes y servicios no registran alteraciones generalizadas, sino que los precios permanezcan inalterables en el tiempo y así se logra el objetivo primario de la política económica que es la estabilidad de precios, el cual define el éxito o fracaso de la misma.

Es de gran utilidad identificar las diferentes tipologías inflacionarias que pueden estar presente en una economía para poder entender la magnitud de la misma. En efecto, en una economía se puede presentar una inflación reptante cuando la variación de los precios es inferior al 10% anual, esto es inflación de un digito, por igual una inflación es moderada si su comportamiento es de dos dígitos, inferior al 20%, pero todavía controlada a la baja, pero es alta inflación cuando supera el 25% y se torna incontrolada. En esta situación surgen importantes distorsiones en la economía, debido al uso más intenso de sustitutos de la moneda nacional, en tanto los salarios y el precio de los bienes y servicios son una preocupación para el consumidor. En su fase más aguda la inflación se transforma en hiperinflación que es una situación caracterizada por la destrucción del sistema de precios, en el cual en tal caso los precios aumentan a un ritmo vertiginoso con niveles superiores al 100%.

El costo de elevados niveles de inflación es muy alto ya que sus efectos se manifiestan con la pérdida del poder adquisitivo, el precio de los bienes y servicios, alto costos de la canasta alimenticia, distorsiones fiscales provocadas por la inflación, confusión e incomodidad de los consumidores, a! sí como ! un cambio de aptitud de la población hacia el gobierno.

En una economía con una situación inflacionaria alta es prácticamente imposible contar con un sistema tributario que no castigue de alguna manera al ahorro y la inversión ya que la inflación puede afectar negativamente el crecimiento económico, induce a los individuos y las empresas a mantener bajos niveles de efectivo para evitar los costos de la inflación, lo cual disminuyen la cantidad de trabajo disponible para la producción de bienes y reduce el crecimiento económico y a su vez reduce la capacidad del sistema financiero de llevar a cabo con eficiencia sus funciones de intermediación en virtud de que esta aumenta la incertidumbre sobre la evolución futura de la política económica.

Las tendencias económicas contemporáneas sugieren que para lograr un control de la inflación, el banco central juega un rol fundamental si orienta su política con metas de inflación, la cual debe estar en correspondencia con la política fiscal ejecutada por el gobierno y este último ha de mantener un compromiso con la disciplina macroeconómica y el banco central no tan solo debe dar señales de credibilidad sino convencer a la población con sus cifras macroeconómicas.

En tal sentido la pregunta frecuente a evaluar es ¿Qué percepción tiene las gentes de las cifras Macroeconómicas que se difunden, en particular la inflación?


Fuente original: OPINION: El gobierno y la inflación.

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